
La transferencia de una empresa es un proceso particularmente delicado. Entre el elevado valor de los activos, la carga impositiva y las dificultades para garantizar la continuidad del negocio, la operación puede convertirse rápidamente en un verdadero desafío para los compradores.
De hecho, la transferencia de una empresa familiar sigue estando sujeta a una fuerte tributación: en caso de donación o herencia, los impuestos se calculan sobre el valor total de la empresa, lo que puede debilitar, o incluso poner en peligro, la transferencia si no se ha planificado adecuadamente.
• ¿Qué permite exactamente el Pacto Dutreil?
En el contexto de las transferencias de empresas, el Pacto Dutreil es un instrumento fiscal clave. Se aplica exclusivamente a empresas que realizan actividad económica real. Este régimen permite, bajo ciertas condiciones, una exención del 75 % sobre el valor de la empresa transferida, ya sea un activo o acciones. Por ejemplo, una empresa valorada en 1.200.000 € solo tributará sobre 300.000 €, facilitando así la transmisión del negocio a herederos o sucesores sin que estos se vean obligados a venderlo para hacer frente a la carga fiscal.
La nueva Ley de Finanzas de 2026 no elimina este régimen, pero amplía su duración y lo reorienta hacia la actividad empresarial genuina.
Por lo tanto, si bien el acuerdo Dutreil sigue siendo una herramienta clave para la transmisión de empresas, su uso ahora requiere mayor vigilancia y una planificación rigurosa.
• ¿Qué condiciones deben cumplirse?
– Compromiso de conservar las acciones
El beneficio del acuerdo Dutreil está condicionado a un compromiso bilateral de conservar las acciones, lo que forma parte de una estrategia para garantizar la continuidad del negocio.
Antes de la transmisión, los socios deben comprometerse a conservar las acciones durante un mínimo de dos años. Este compromiso es un requisito indispensable para la aplicación del régimen.
Al finalizar este período, las acciones pueden transferirse al beneficiario (heredero o donatario), quien deberá conservarlas mediante un compromiso individual. Desde la Ley de Finanzas de 2026, la duración de este compromiso individual se ha ampliado de cuatro a seis años.
Por lo tanto, el programa impone un período mínimo de tenencia total de ocho años.
Este requisito busca garantizar que la ventaja fiscal otorgada beneficie una adquisición empresarial genuina, y no una reventa inmediata con fines puramente oportunistas.
– Operación Efectiva
La segunda condición es que uno de los herederos o donatarios ocupe un puesto directivo en la empresa transferida, ya sea como gerente, director o responsable de operaciones. Este requisito refleja el propósito mismo del programa: promover la transferencia de una herramienta empresarial eficaz, asegurando su viabilidad a largo plazo, en lugar de permitir que alguien posea pasivamente un activo para acumular riqueza. En otras palabras, la ventaja fiscal exige una participación genuina en las operaciones de la empresa, garantizando así su sostenibilidad.
• ¿Quiénes pueden beneficiarse del Pacto Dutreil?
El Pacto Dutreil está reservado a empresas de los sectores industrial, comercial, artesanal, agrícola o profesional. Solo estas entidades pueden beneficiarse de esta exención, siempre que su actividad sea genuina y predominante. Las recientes modificaciones legislativas (Ley de Finanzas de 2026) han reforzado este requisito al excluir expresamente a las entidades cuyo objeto social se limita a la gestión de sus propios activos, ya sean financieros o inmobiliarios.
Esta distinción es especialmente crucial para las empresas con actividades mixtas. En estos casos, el acceso al régimen exige que la actividad operativa domine efectivamente la gestión de activos, lo que requiere un análisis concreto de la situación de la empresa. Para evaluar una empresa, las autoridades fiscales y los tribunales tienen en cuenta diversos factores importantes. Examinan específicamente qué proporción de sus ingresos proviene de su actividad principal, la naturaleza de sus activos y los recursos materiales y humanos que utiliza.
La jurisprudencia confirma este enfoque exigente. En una sentencia de 14 de octubre de 2020 (18-17.955), el Tribunal de Casación confirmó que la exención Dutreil se aplica a las empresas cuya actividad principal es su negocio. Esta evaluación se basa en un conjunto de elementos concretos, como la naturaleza de la actividad realizada, la organización de la empresa y los recursos implementados, y no puede limitarse a un simple análisis contable.
En este caso, una sociedad holding, dedicada tanto a actividades civiles (gestión de valores) como económicas (gestión de grupos), fue donada. El Tribunal de Apelación concedió la exención basándose principalmente en datos contables. Sin embargo, el Tribunal de Casación revocó esta decisión, criticando a los jueces por no haber verificado exhaustivamente las actividades reales de la empresa. De este modo, reiteró la necesidad de ir más allá de las cifras y analizar la situación en su conjunto.
• Cambios derivados de la Ley de Finanzas de 2026
Antes de 2026, el acuerdo Dutreil ya permitía una exención del 75% del valor de la empresa, siempre que las acciones se mantuvieran durante un determinado periodo. El esquema seguía siendo relativamente flexible, especialmente en lo que respecta a los factores considerados.
La Ley de Finanzas de 2026 introduce varios ajustes al acuerdo Dutreil, sin cuestionar su principio, sino haciéndolo más estricto. Por un lado, la exención del 75% se aplica únicamente a los activos efectivamente utilizados en las operaciones de la empresa. Se excluyen los activos no relacionados con la actividad empresarial, lo que puede reducir la ventaja fiscal cuando la empresa posee activos que no se utilizan directamente para sus operaciones.
Por otro lado, el plazo de tenencia requerido para las acciones se ha ampliado de cuatro a seis años. Este cambio refuerza la necesidad de estabilidad y refleja la intención del legislador de fomentar las transferencias a largo plazo.
En la práctica, la reforma fomenta una atención minuciosa a la estructura y organización de la empresa antes de cualquier transferencia.
• ¿Cuáles son los riesgos del incumplimiento?
Si no se cumplen los requisitos, la sanción es inmediata: se pierde la exención del 75%, se deben pagar los impuestos de transferencia inicialmente ahorrados y se aplican intereses de demora.
A diferencia de otros regímenes, no existe una sanción parcial: la reevaluación es total y retroactiva. En otras palabras, un error puede conllevar la pérdida de la totalidad de la ventaja fiscal, incluso varios años después de la transferencia.
Entre los riesgos se incluyen: la venta de las acciones antes de que finalicen los plazos de tenencia, la ausencia o interrupción del rol directivo requerido y una implementación deficiente o una formalización inadecuada del plan.
En consecuencia, el acuerdo de Dutreil deja muy poco margen para la improvisación. Una transferencia mal preparada o un cambio imprevisto en la dirección de la empresa pueden ser suficientes para invalidar todo el plan.
SELARL Cabinet d’avocats
Sophie PETROUSSENKO
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